Como se regulan los caballos para adaptarse a las bajas temperaturas


Traducción de un artículo de Holistic Horse, de ©Natalija Aleksandrova (Actualización presentada en la 10ª Conferencia Internacional EAHAE, Polonia, 2014) La mayoría de propietarios de caballos son conscientes del daño y la crisis que conllevan los estados de fiebre. Pero pocos propietarios de caballos ven lo bien que los caballos bien adaptados gestionan el frío cuando se les facilitan ciertas condiciones de vida. Para poder sobrevivir, un mamífero debe mantener la temperatura corporal interna en un margen muy delimitado. Si la temperatura excede estos límites por encima o por debajo, las reacciones químicas del cuerpo funcionarían de manera incorrecta o dejarían de funcionar totalmente. Las fluctuaciones fuera del margen normal de temperaturas resultan en problemas de salud o la muerte del animal.

Los caballos maduros mantienen su temperatura corporal interna alrededor de los 38ºC. Los potros, jóvenes en rápido crecimiento, y las yeguas embarazadas y lactantes, tienen una temperatura corporal interna más alta de lo normal (Hines, 2004). El calor en el cuerpo del caballo se genera de manera continua como un resultado del metabolismo y un animal sano tiene recursos caloríficos internos importantes de los procesos metabólicos (Bicego et al., 2007). Para controlar la pérdida del calor interno durante las épocas frías del año, el caballo ha sido provisto por la naturaleza con unos mecanismos termorreguladores de comportamiento (psicológicos) y anatómicos extremadamente complicados y eficientes.

A nivel genético, el caballo doméstico es igual que su equivalente en salvaje de tiempos antiguos y modernos: tiene las mismas habilidades y necesidades para sobrevivir y prosperar. Para poder usar sus asombrosos mecanismos termorreguladores naturales de la manera más eficiente, el caballo domestico necesita del ser humano sólo que les proporcionen las condiciones de vida que respetan sus necesidades naturales: condiciones de vida adecuadas a su especie.

Estas son condiciones que satisfagan todas las necesidades biológicas esenciales del caballo y le permitan mostrar sus comportamientos naturales como han evolucionado en miles de años:

· Vida en manada/vida social (el caballo es un animal de manada; su cerebro tienen capacidades diferentes que el cerebro de un animal solitario no tiene; sólo un caballo viviendo en manada tiene su córtex cerebral funcionando adecuadamente, dando las órdenes correctas y normales para el funcionamiento de otros centros cerebrales subordinados, sólo un caballo así está sano y psicológicamente equilibrado)

·Libertad de movimiento 24 horas/día (el metabolismo del caballo es el movimiento; las salud del casco depende del movimiento);

· Libre acceso a forraje 24 horas/día, pastando o con heno (el estómago secreta ácidos estomacales sin parar durante el día y la noche, necesita funcionar de manera constante para no desarrollar úlceras)

· Libre acceso a un refugio, ya sea construido o por acción de la naturaleza, que pueda servir de cortavientos.

· Óptimo cuidado del casco, recorte natural o fisiológico.

Veremos cómo funcionan los mecanismos termorreguladores en el caballo, y como puede interferirse y dañarlo mediante cuidados antinaturales o con prácticas aplicadas debido al antropomorfismo. Y también veremos que el caballo no siempre necesita sacar un pelo de invierno muy largo para estar cómodo en las épocas de frío. Un pelaje grueso y largo es UNO de los mecanismos del caballo, pero no es el único.

Debido a que factores termorreguladores como la piel y el pelaje son aislantes muy buenos que evitan la pérdida de calor y a que los músculos producen calor mediante sus movimientos, es más fácil para los caballos coger calor en invierno que refrescarse en verano o tras un entrenamiento intenso. Enfriarse es más difícil para el caballo. Los caballos se adaptan para aguantar el frío.

Caballos domésticos bañándose un día de primavera después de que se fundiera la nieve, para ayudar a soltar el pelaje de invierno.

La Piel La piel del caballo es responsable tanto de proteger el interior del cuerpo de los cambios de temperatura del exterior, como de no permitir la pérdida de calor en climas fríos. La piel es también responsable de disipar el calor interno generado por la acción de los músculos para prevenir que el cuerpo se sobre-caliente. Los mecanismos termorreguladores de la piel consisten en 4 principales factores: la piel misma, el pelaje, las arterias y las glándulas sudoríparas.

1. La propia piel funciona como capa aislante mediante su relativo grosor.

2. El pelaje El aislamiento del pelaje depende de la profundidad y del grosor de la capa de cabello, la velocidad del viento y la temperatura y grados de humedad en el pelaje. (Ousey et al., 1992).

El pelaje de los caballos cambia dos veces al año mediante el mecanismo llamado fotoperiodismo adaptándose a diferentes temperaturas base estacionales. Los sensores en la piel del caballo reaccionan a los cambios de extensión de la luz del día. El caballo está listo para desarrollar el pelaje de invierno justo después del solsticio de verano, cuando los días se empiezan a acortar. El caballo está listo para cambiar el pelaje de invierno por el de verano después del solsticio de invierno, cuando los días se empiezan a alargar. Además de por periodos de luz, la temperatura ambiental también afecta al crecimiento del pelo. Los climas fríos provocan que se tengan pelajes más gruesos y largos que los climas cálidos, comparando caballos que tengan la misma conformación física y se les alimente de la misma manera.

Los fetos y los potros recién nacidos incorporan mecanismos que controlan su crecimiento del pelaje también. Podemos ver a potros nacidos a principios de primavera con un pelaje más largo que los que nacen a finales de primavera o en verano ya.

Además del crecimiento del pelaje, los caballos pueden aumentar el aislamiento del pelaje mediante un mecanismo llamado pilo erección – elevando, bajando o girando en diferentes direcciones cada cabello individual del pelaje mediante músculos erectores. De esta manera el caballo incrementa o reduce el grosor de la capa aislante y diversifica eficientemente la cantidad de aire que fluye por la superficie de la piel. La pilo erección aumenta la profundidad del pelaje entre un 10-30% en caballos maduros. (Young & Coote, 1973).

Pelaje de un caballo árabe en un día frío de invierno (-17ºC) en Europa Central. Los mecanismos de pilo erección están en marcha – el cabello se eleva para aumentar el aislamiento del pelaje.

Los músculos erectores del pelaje deben ser ejercitados regularmente para poder funcionar correctamente, como cualquier otro músculo del cuerpo.

Los cabellos del pelaje están cubiertos de una sustancia grasa que crea un efecto repelente al agua que evita que la humedad alcance la piel de los caballos en días de nieve o lluvia. El agua circula por la parte externa del cabello mientras que la capa más profunda se mantiene seca. El calor corporal liberado por la piel también ayuda a mantenerla seca.

Al lavar y cepillar el pelaje habitualmente, eliminamos la sustancia grasa y debilitamos su efecto repelente al agua.

No es aconsejable limpiar la capa de polvo que el caballo adquiere al revolcarse en el barro. Además de protegerle de los insectos, el barro tiene un efecto refrescante en épocas de calor.

No hace falta decir que la popular práctica de afeitar el pelaje de un caballo elimina completamente el factor termorregulador del pelaje.

3. Arterias en la piel Las arterias mediante las acciones musculares, llamadas vasoconstricción o vasodilatación, pueden estrecharse o ensancharse, regulando el flujo de sangre a la piel.

La constricción previene la pérdida de calor interno reduciendo la cantidad de sangre caliente que se lleva a la superficie más fría del cuerpo. La dilatación permite que una mayor cantidad de sangre caliente del interior sobre-calentado alcance la superficies de la piel y se enfríe. La sangre enfriada baja la temperatura corporal interna cuando vuelve al interior del cuerpo.

4. Glándulas Cuando la temperatura exterior es demasiado alta para que el aire pueda enfriar la sangre mediante la piel, las glándulas segregan fluido. La evaporación de este fluido enfría la superficie de la piel así como la sangre en las arterias de la superficie. De esta manera, la temperatura interna puede bajarse incluso cuando hace calor.

El caballo puede usar las glándulas también en un clima extremadamente frío cuando la temperatura corporal interna es demasiado alta para entrenar. El caballo para de secretar sudor tan pronto como la temperatura corporal interna ha alcanzado su rango normal. Debe secarse rápidamente para evitar el sobre-calentamiento. Para lograr esto, un caballo sudoroso girará sus pelos en varias direcciones. Si está en libertad, busca un lugar ventilado para secarse de manera rápida, efectiva y segura, contrariamente a la creencia humana de que un caballo se resfriará si está sudado y al viento.

Mencionar que el mecanismo de las glándulas es importante porque también se activan mediante la acción muscular.

Cuando el cuerpo está caliente, pero no suficiente como para sudar, el caballo puede querer revolcarse en la nieve.

Ahora veamos otros mecanismos termorreguladores disponibles en el caballo. Como por ejemplo los pulmones.

Pulmones Además de la piel, el pelaje, los cambios en la circulación de la sangre y el sudor como formas de controlar la temperatura interna, el caballo tiene acceso a mecanismos de enfriamiento que implican a los pulmones. El aire exhalado de los pulmones contiene humedad. En condiciones de calor, si los mecanismos termorreguladores anteriormente mencionados no son adecuados para enfriar el cuerpo, el caballo puede aumentar su respiración para que entre más aire en los pulmones y se exhale más vapor de agua (caliente) – eliminando el calor del cuerpo. La mayoría de nosotros está familiarizado con los perros que jadean para refrescarse.

Aumentar la respiración puede ser una forma efectiva de enfriar el cuerpo pero desafortunadamente muchos caballos ya respiran más aire de lo que es bueno para ellos. Esto es porque factores como: estabulación, aislamiento, hábitos de alimentación no naturales, uso de mantas, rapado de pelaje, herrado, etc. causan estrés en la fisiología que implica una producción de adrenalina aumentada que se relaciona con un aumento del volumen de aire inspirado. Sobre-inspirar tiene un efecto directo dañino sobre la fisiología (incluyendo por ejemplo la disponibilidad de oxigeno reducido) y en algunos casos, la fisiología puede ser incapaz de funcionar adecuadamente y entonces surgen los síntomas. (http://www.equinebreathing.com). Sobre-inspirar en épocas de frío puede causar una pérdida excesiva de calor interno.

Grasa corporal La cantidad de grasa corporal es otro factor importante de la termorregulación. Además de ser la reserva de energía del cuerpo, la grasa es 3 veces más aislante que otros tejidos debido a su conductividad termal baja y a su pobre suministro sanguíneo (Guyton, 1991; Davenport, 1992). Por lo tanto es importante para un caballo tener una buena capa de grasa antes del invierno.

Los caballos salvajes y los domésticos mantienen un ritmo natural de cambio de peso durante el año con su peso aumentando un 20% en otoño.

Habitualmente podemos ver que los caballos domésticos con una capa de grasa más gruesa en sus cuerpos tienen un pelaje de invierno comparativamente más corto que otros caballos con menos grasa, siempre de la misma raza y tamaño. A menudo vemos un pelaje excesivamente largo en animales enfermos o viejos que tienen problemas para mantener el peso debido al dolor, problemas dentales, etc. O en animales infra alimentados.

La grasa también se distribuye de manera más uniforme por la superficie del cuerpo en condiciones de frío, en lugar de concentrarse en áreas en particular, como sucede en condiciones de calor.

En general, este es uno de los casos en los que un caballo aparentemente “no desarrolla un pelaje suficiente” – en un caballo con una puntuación corporal más alta que compensa la falta de pelaje con la grasa corporal.

Este caballo tiene una capa de grasa más gruesa — podemos ver el exceso de calor que emite el cuerpo y es visible como la escarcha en el pelaje

Tamaño/forma del cuerpo Mantenidos en las mismas condiciones, las razas de caballos más pequeños tienen un pelaje más grueso/largo en comparación con las razas más grandes. También es típico que los potros tengan un pelaje más grueso. Esto está conectado con un gran efecto de alometría en el equilibrio del calor con especies animales. (Alometría – el cambio sistemático en proporciones corporales con tamaños de cuerpo en aumento). Los cambios dentro de las especies se dan mientras crecen y se desarrollan pero existe también entre razas de especies. (Reiss, 1991; Langlois, 1994). Generalmente, un tamaño grande del cuerpo es una ventaja con respecto a la termorregulación en el frío. Puesto que el ratio del área de superficie disipadora de calor respecto a la masa corporal que retiene/produce calor se reduce cuando el tamaño del cuerpo aumenta. (Phillips & Heath, 1995; Bligh, 1998). Así pues, los caballos con un mayor tamaño tienen un área de superficie relativa menor para el intercambio de calor, y así de manera importante pierden menos calor en el frío que los caballos pequeños. Los caballos pequeños pierden más calor corporal que los caballos grandes.

Además de un cuerpo grande, una forma corporal esférica reduce el área de superficie vs ratio de masa corporal (Langlois,1994). Para compensar el ratio más amplio de masa/superficie los caballos nórdicos, razas nativas y ponis han desarrollado cuerpos más redondos y pesados con extremidades y miembros más cortos que están muy protegidos por un grueso pelaje, crin y pelo en corvejones. Por lo tanto, son capaces de retener más calor corporal y aguantar mejor el frío.

Otro posible motivo por el que tu caballo no “saca suficiente pelaje” es porque es un pura sangre de 1,8metros

Digerir fibra Aumentar la cantidad de alimento aumenta la producción de calor en el cuerpo del caballo. Esto está conectado con el hecho de que el proceso de digestión de fibras largas produce calor como efecto secundario.

En climas fríos podemos observar un aumento del alimento ingerido por los caballos. Esta demanda extra de alimento se llama demanda de energía climática (MacCormack & Bruce, 1991). Los caballos necesitan hasta un 2,5% más de energía para mantenerse por cada 1ºC que caen en la temperatura exterior por debajo de su temperatura crítica.

(Young Coote, 1973; McBride et al., 1985; Cymbaluk et al., 1989a; Cymbaluk, 1990). L.a temperatura crítica baja es individual para cada caballo/grupo de caballos en diferentes épocas del año y depende de muchos otros factores medioambientales y termorreguladores.

De manera importante, los caballos de tallas más pequeñas tienen mayores valores de temperatura crítica baja. Así pues, los caballos de talla pequeña necesitan proporcionalmente más alimento adicional por kg de peso corporal que los caballos más grandes.

Con este factor termorregulador, la necesidad del caballo de tener libre acceso al alimento las 24 horas al día durante todo el año se convierte en especialmente importante. En épocas de frío les da la oportunidad de aumentar la producción de calor mediante consumo continuo y digestión de fibras largas. Especialmente cuando algunos de los otros mecanismos termorreguladores no se han adaptado aún a cambio súbitos de tiempo como una caída brusca de la temperatura.

Y es importante anotar que todos los tipos de alimentadoras o “slow feeders” que evitan que un caballo tenga la boca llena de heno cuando quiere, no son naturales para el caballo. Esta forma de alimentación no puede considerarse satisfactoria para las necesidades del caballo de tener acceso libre al alimento como pasa en la naturaleza.